En el calor de la carrera a pie, subiendo hacia el majestuoso e imperial faro de Plentzia y mientras contemplábamos el excelente cuadro que nos ofrecía el mar cantábrico, Ritxar y yo, en un apretón de manos, emulando a los caballeros a la antigua usanza, hemos sellado un pacto en el que hemos decidido poner rumbo a LZ 2012. Espero no arrepentirme.
Actitud ante las cosas, pasión por lo que hacemos, y alma de FINISHER
miércoles, 27 de julio de 2011
lunes, 18 de julio de 2011
VIII Aquatlón de Plentzia: Record de participación
Este domingo pasado nos hemos vuelto a reunir en la VIII edición del aquatlón de Plentzia, organizado un año más por nosotros los EUSKOMANES. Y si hay algo que personalmente me resulta gratificante es ver como año tras año, esta prueba se va consolidando dentro del calendario vasco y es aceptada por el triathlón en general. Y es que este año, por primera vez hemos pasado de la barrera de las 100 personas, llegando hasta los 111 participantes. Una más que nutrida representación femenina y una carrera más que abierta en el sector masculino. Plentzia, su ria,y su entorno, ofrecen lo que en mi opinión, es el mejor entorno para la realización cualquier aquatlón. Así que a todos los atletas, muchas gracias por hacer que esta prueba crezca cada año un poquito, y esperemos que podamos seguir disfrutándola durante mucho tiempo.
Nuestro flamante fichaje de este año, Nerea, corrió en representación de las femeninas por parte del EUSKOMAN. Como siempre mostró su indudable clase en la carrera a pie.
Simplemente, un privilegio disfrutar de este entorno
martes, 12 de julio de 2011
Zurich 2011
Sin duda este año ha sido diferente. Desde el 2005 venía corriendo cada año un IM, cada año buscaba la motivación para ello y cada año he tenido el priviliegio de compartir experiencias increibles desde dentro de la carrera, especialmente estos últimos años. Sin embargo, a dos semanas del IM Zurich renunciaba a correr y tomaba la decisión de acompañar a mis compañeros desde fuera y sin duda, ofrecerles toda mi energía, apoyándoles en este nuevo reto.
Zurich nos esperaba, acechando de forma maliciosa a un nutrido grupo de EUSKOMANES y amigos: Ritxar, Aitor Ruiz De, Koldo, Rubén, acompañados de nuestros EUSKOMANES adoptivos, Fernando y Javi Robles. Por otro lado, Itzi, Nere y Jesi completarán conmigo la más ferviente clá que nuestros chicos iban a tener. La ciudad del lujo y la opulencia nos recibía con unas inusuales altas temperaturas acompñados de unos constantes cambios de clima que para media tarde se tornaban en viento, acompañado de fortísimas tormentas que se ofrecían a la ciudad con su máxima virulencia. Zurich comenzaba a enviar señales demoniacas a los 2000 triathletas que esperaban con impaciencia las 7 de la mañana del domingo.
En los días previos a la carrera, los nervios y la impaciencia empezaban a florecer entre los EUSKOMANES. Circunstancias que ya forman parte del ritual que debe estar presente en cada IRONMAN que un atleta quiera aforntar. Nadie puede ni debe escaparse a esos días, a esas horas previas en la que las dudas, los miedos y nuestras propias limitaciones aparecen enarbolando la bandera de la incertidumbre. Y uno que es un romántico de la esencia del NON-DRAFTING, se siente decepcionado cuando un vastísimo número de triatletas no entienden que lo especial de este deporte, lo que lo hace único y grande, es la búsqueda de los propios límites personales.
Allí nos encontramos con mi hermana, Talín y mi sobrinita Zoe. Sin duda, es un regalo para mí, recibir la más sutil de sus sonrisas y fue una gozada volver a verles estos días.
Mi confianza era ciega en todos y cada uno de los miembros de la expedición: Koldo como ejemplo de la constancia y regularidad en las tres disciplinas, clave para triunfar en este deporte. Fernando, porque en su segundo IM de su vida tras un debut en el 2009 en Frankfurt, con un registro espectacular, demostraría que no fue algo casual. Rubén, porque tras demostrar que el trabajo bien hecho en Lanzarote tuvo como premio su clasificaicón a Hawai, Zurich debía ser un regalo que se ofreciera a él mismo, con el único objetivo de disfrutar. Javi, porque habiendo padecido entrenos con él, con los ojos cerrados era cosnciente de que sus piernas escondían algo grande si era capaz de gestionar la inmensa fuerza que atesora. Aitor Ruiz De, con el que compartí unos kms finales para el recuerdo en el IM de Frankfurt del 2009 debía ser ambicioso tras un gran resultado en el medio de Bilbao. Y Ritxar, con el que he compartido más que entrenamientos, ha sabido entender y apoyar mi decisión de renunciar a correr y con el que me habría encantado poder terminar mano a mano este IM de Zurich, sigue siendo un ejemplo para aquellos que le conocemos.
Y de esta manera llegó el día de la cita. Se disparan todas las emociones, se acentúan todos los gestos y se percibe la intensidad del momento. Puedo asegurar que me emcionaba viéndoles a mis compañeros y amigos en los instantes previos a la natación. Miradas de complicidad, momentos para gestionarlos cada uno consigo mismo y sentirlos con la fuerza que el momento merece. Y entre todo esto, yo tuve la suerte de poder vivir parte de esas situaciones en primera línea, desde dentro de los boxes, desde los metros previos a la natación. Creo que sólo desde la experiencia en primera mano de lo que es vivir esos instantes, se puede llegar a atisbar levemente la verdadera magnitud de las emciones que uno está presenciando.
A partir de ahí, la aventura del IRONMAN comenzaba para cada uno de ellos. Y no quiero enturbiar mi homenaje a toda la expedición mecionando el bochornoso espectáculo que presencié desde fuera de la carrera, porque en este post los protagonistas son sólo ellos. Personalmente les quiero agradecer cómo en un día durísimo por lo cambiante de las condiciones, supieron y pudieron hacer frente a las adversidades, les quiero agradecer porque a cada paso, cada vuelta, todos ellos nos regalaban a los que les estábamos apoyando la mejor de sus sonrisas, les quiero agradecer por el recuerdo de las dos más bellas imágenes de la maratón: Rubén apoyando mano a mano a Javi durante 25 Kms y Fernando haciendo lo mismo con Ritxar durante 10 Kms (sólo puedo decir que fue increible), y finalmente les quiero agradecer por el abrazo que cada uno me brindó tras la finalización de la prueba. Sin duda, gracias a vosotros.
Completaré con fotos en un siguiente post.
Zurich nos esperaba, acechando de forma maliciosa a un nutrido grupo de EUSKOMANES y amigos: Ritxar, Aitor Ruiz De, Koldo, Rubén, acompañados de nuestros EUSKOMANES adoptivos, Fernando y Javi Robles. Por otro lado, Itzi, Nere y Jesi completarán conmigo la más ferviente clá que nuestros chicos iban a tener. La ciudad del lujo y la opulencia nos recibía con unas inusuales altas temperaturas acompñados de unos constantes cambios de clima que para media tarde se tornaban en viento, acompañado de fortísimas tormentas que se ofrecían a la ciudad con su máxima virulencia. Zurich comenzaba a enviar señales demoniacas a los 2000 triathletas que esperaban con impaciencia las 7 de la mañana del domingo.
En los días previos a la carrera, los nervios y la impaciencia empezaban a florecer entre los EUSKOMANES. Circunstancias que ya forman parte del ritual que debe estar presente en cada IRONMAN que un atleta quiera aforntar. Nadie puede ni debe escaparse a esos días, a esas horas previas en la que las dudas, los miedos y nuestras propias limitaciones aparecen enarbolando la bandera de la incertidumbre. Y uno que es un romántico de la esencia del NON-DRAFTING, se siente decepcionado cuando un vastísimo número de triatletas no entienden que lo especial de este deporte, lo que lo hace único y grande, es la búsqueda de los propios límites personales.
Allí nos encontramos con mi hermana, Talín y mi sobrinita Zoe. Sin duda, es un regalo para mí, recibir la más sutil de sus sonrisas y fue una gozada volver a verles estos días.
Mi confianza era ciega en todos y cada uno de los miembros de la expedición: Koldo como ejemplo de la constancia y regularidad en las tres disciplinas, clave para triunfar en este deporte. Fernando, porque en su segundo IM de su vida tras un debut en el 2009 en Frankfurt, con un registro espectacular, demostraría que no fue algo casual. Rubén, porque tras demostrar que el trabajo bien hecho en Lanzarote tuvo como premio su clasificaicón a Hawai, Zurich debía ser un regalo que se ofreciera a él mismo, con el único objetivo de disfrutar. Javi, porque habiendo padecido entrenos con él, con los ojos cerrados era cosnciente de que sus piernas escondían algo grande si era capaz de gestionar la inmensa fuerza que atesora. Aitor Ruiz De, con el que compartí unos kms finales para el recuerdo en el IM de Frankfurt del 2009 debía ser ambicioso tras un gran resultado en el medio de Bilbao. Y Ritxar, con el que he compartido más que entrenamientos, ha sabido entender y apoyar mi decisión de renunciar a correr y con el que me habría encantado poder terminar mano a mano este IM de Zurich, sigue siendo un ejemplo para aquellos que le conocemos.
Y de esta manera llegó el día de la cita. Se disparan todas las emociones, se acentúan todos los gestos y se percibe la intensidad del momento. Puedo asegurar que me emcionaba viéndoles a mis compañeros y amigos en los instantes previos a la natación. Miradas de complicidad, momentos para gestionarlos cada uno consigo mismo y sentirlos con la fuerza que el momento merece. Y entre todo esto, yo tuve la suerte de poder vivir parte de esas situaciones en primera línea, desde dentro de los boxes, desde los metros previos a la natación. Creo que sólo desde la experiencia en primera mano de lo que es vivir esos instantes, se puede llegar a atisbar levemente la verdadera magnitud de las emciones que uno está presenciando.
A partir de ahí, la aventura del IRONMAN comenzaba para cada uno de ellos. Y no quiero enturbiar mi homenaje a toda la expedición mecionando el bochornoso espectáculo que presencié desde fuera de la carrera, porque en este post los protagonistas son sólo ellos. Personalmente les quiero agradecer cómo en un día durísimo por lo cambiante de las condiciones, supieron y pudieron hacer frente a las adversidades, les quiero agradecer porque a cada paso, cada vuelta, todos ellos nos regalaban a los que les estábamos apoyando la mejor de sus sonrisas, les quiero agradecer por el recuerdo de las dos más bellas imágenes de la maratón: Rubén apoyando mano a mano a Javi durante 25 Kms y Fernando haciendo lo mismo con Ritxar durante 10 Kms (sólo puedo decir que fue increible), y finalmente les quiero agradecer por el abrazo que cada uno me brindó tras la finalización de la prueba. Sin duda, gracias a vosotros.
Completaré con fotos en un siguiente post.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
