lunes 2 de agosto de 2010

Ricardo Pastor, 1º de Regensburg

Desde el poder que me concede esta humilde atalaya, debo comenzar estas líneas rindiendo pleitesía al gran Ricardo Pastor. Como predije en mi anterior comentario en este IM de Regensburg, la dureza de su recorrido de bici, las altas Tªs, y la propia carrera han dictado claramente sentencia. Pero sin adelantar acontecimientos vayamos paso a paso recapitulando los momentos vividos desde que a las 4h de la mañana nos poníamos en pie en un ambiente de contrastes que auguraba un día especial.
Ritxar, totalmente relajado y tranquilo, consciente y confiado de la eficacia de su 'Ritxar's style', cuya máxima es no pararse salvo ningún concepto en un IM, sabía que su fortaleza podía hacer algo importante. Y por otro lado, Ruben, a pesar de una mala noche imponía desde primeras horas ese rictus característico propio de los verdaderos 'Killers y superclases'. Un gesto serio y adusto que reflejaba una concentración totalmente meditada en el reto que tenía por delante.
Nos trasladamos al lago con antelación y allí cada uno siguió su propio ritual. Sin duda y no me cansaré de repetirlo, son instantes realmente especiales en lo que cada uno se hace dueño de sus propios momentos y donde afloran una multitud de sensaciones. Todo se multiplica y magnifica, los nervios, la risa, la incertidumbre, las propias inseguridades, pero a pesar de todo eso, para los que queremos terminar, retirarse no es nunca una opción.
Un lago estrecho, muy estrecho para los 2500 participantes. Era mi gran miedo, un recorrido de la natación que más que nunca presagiaba la madre de todas las batallas. La adrenalina sube en los momentos previos y ya la mente sólo está puesta en esas primeras brazadas. A pesar de las visicitudes pasadas en el agua, Ruben con 1h 7', yo con 1h13' y Ritxar con 1h26' salíamos del agua enteros y con ganas de devorar los 180 kms de bici. Yo era consciente que Ritxar vendría como una verdadera exalación por detrás, algunos le apodan la locomotora azul y tan sólo me quedaba esperar mientras sufría una bici que me resultó dura, en un recorrido apto para gente poderosa, capaz de gestionar repechos, subidas de fuerza y rodar con grandes desarrollos. Mientras tanto, Ruben, literalmente volaba.
Solo hay que ver el gesto de un atleta, en actitud matadora caundo uno percibe que estamos ante uno de los grandes momentos. Ruben, sufría mucho, posiblemente más de lo esperado en la bici y a pesar de eso realizaba un parcial de 5h20' y se bajaba a correr absolutamente desatado. Simplemente puedo decir que su carrera a pie fue sencillamente espectacular. En un recorrido a pie, pensado para el triatleta, con una zona de paso por el casco viejo, donde se abarrotaba la gente, el personal se deleitó a cada paso de nuestro killer de Azkoitia. Doy fe y soy testigo de primera mano que el ritmo que imprimió en las primeras vueltas fue devastador.
Mientras tanto, en el km 160, Ritxar me daba caza, recuperando los 13 min. de la natación y con la misma facilidad que llegaba, perfectamnete acoplado, se marchaba y me mostraba la M tatuada para esta especial ocasión en el gemelo. Os muestro una foto de de la diferencia de gemelos entre el hínclito y el que suscribe
En cuestión de segundos se convertía en una estela azul que se perdía en la lejanía de las largas rectas de las carreteras bávaras. En poco tiempo, alcanzaba la zona de la transición y se bajaba a correr tras un parcial de bici de 5h 35' dispuesto a llevar por bandera el ya famoso estilo, 'Don Ritxar's style', que le ha llevado a correr todos los maratones y no andar bajo ningún concepto. Un arma poderosa qua cambiaría dramáticamente el resultado final de la carrera.

Unos minutos más tarde me bajaba de la bici con la espalda totalmente destrozada y dolorida, y ajeno a lo que el destino de la carrera a pie depararía finalmente. Mientras me cambiaba coincidía brevemente con Ritxar y nos deseábamos más suerte que nunca. Terminar nuestro 8º IM ya sólo dependía de nosotros. Así que me puse a correr totalmente decidido a llevar mis piernas al límite de su capacidad y en el primer km adelantaba a Ritxar. Con un ritmo que me llevaría a completar los primeros 20 kms en 2h01', daba las 2 primeras vueltas bajo un calor sofocante, un ambiente espectacular en todo el recorrido y los ánimos de mi hermana, Talín y Nerea, nuestra mejor acompañante y gracias a la cual disponemos de un excelente reportaje fotográfico.

Sin embargo, en el km 25 aproximadamente, lo que temía, mi gran miedo, la implacable ley de los límites físicos terminó por aparecer. En cuestión de 2-3 Kms el dolor en las piernas comenzó a ser insoportable, llevándome a parar y andar.

Mientras tanto, Ruben en un alarde de poderio, habiendo superado todos los problemas que tuvo en la bici, y que como reconoció posteriormente, le hicieron sufrir como nunca hasta entonces, exprimió sus piernas hasta límites agónicos, llevándole al mejor parcial que ha realizo nunca en un IM. 3h 14', para terminar en unos espectaculares 9h48'. Sin embargo, pienso que esas piernas están más cerca de las 3h que de las 3h15'. Algún día llegará.

Y en el Km 37 de la carrera, la implacabilidad del 'Ritxar's style' apareció mostrando su más dura cara y terminaba por darme caza. Absolutamente incapacitado para seguir su ritmo le animaba a seguir adelante, viendo como se alejaba mientras yo caminaba, y con mi mente puesta en alcanzar la meta porque lo mejor estaba por llegar. Ritxar, haciendo su mejor marca en un IM, terminaba en 12h 10', y sin duda la barrera de las 12h la tiene más cerca que nunca. Por méritos propios, Ritxar 1º de Regensburg terminaba por reinar en Alemania. Una victoria al KO sin paleativos, demostrando ser el más fuerte de la
temporada.
5 minutos más tarde entraba en meta con mi sobrina Zoe de mes y medio en brazos. Los últimos 50 metros, rodeado por una multitud de gente los hice con ella en brazos. Sin duda una entrada que quedará para siempre en mi recuerdo. En la meta me esperaban mis compañeros de equipo Ritxar y Ruben. Este último me ponía la medalla de finisher y me fundía en una abrazo con mi buen amigo Ritxar con el que estos últimos años he comaprtido mucho más que el triathlon. Hoy más que nunca no me importa haber sido el último de la clase, porque el espiritu EUSKOMAN sigue estando con nosotros y allí donde vamos seguimos demostrándolo. Y en la meta de Regensburg y durante todo el viaje mis compañeros me lo han mostrado.

Ruben fue quien me colgó la medalla de finisher.

Aunque ya sin fuerzas, disfrutando de los últimos momentos del día.

Ahora toca ya descansar porque ha sido una temporada larga y dura donde hemos doblado IMs. El año que viene se avecina una temporada también apasionante, pero eso será ya otra historia.

4 comentarios:

Contabilidad dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Oskar Salazar López dijo...

Eso es, ¡si señor! Me alegro de que el espiritu Euskoman haga que se disfrute de todo lo bueno que nos da el triatlón, los amigos, la vida... Zorionak!!

Anónimo dijo...

de primera. enorme la crónica, la carrera y el equipo. cada día más orgulloso.

richard

Xavi Garcia dijo...

Buenísima crónica!!

Si te pasas por Barcelona, estás más que invitado a entrenar y charlar de tus IM´s en nuestro recién creado club con espíritu bloggero...por cierto, soy un fan de tu cuñado Talin!

Web del club: www.bcndragons.com y e-mail: bcndragons@gmail.com

Un abrazo!

¨XTB¨Xavi.